

Normalmente, cuando se dice «Romaña», se piensa enseguida en la mítica piadina: rellena con squacquerone y rúcula (aunque las opciones son prácticamente infinitas), es la fiel compañera de muchas pausas para comer entre un baño en el mar y otro. Pero de la Romaña también proviene un postre sencillo pero de aspecto espectacular que sin duda te hará quedar muy bien con tus invitados en las ocasiones más importantes: el latte brulè.
Ya presente en «La ciencia en la cocina y el arte de comer bien» de Artusi, se trata de un postre de cuchara con aspecto de pudin a base de leche, azúcar y huevos. Como se puede deducir por los ingredientes, estamos ante una auténtica bomba calórica que quizá (es un eufemismo) no sea adecuada para quienes siguen una dieta baja en calorías, pero que es perfecta siempre que se quiera disfrutar de un dulce capricho.
Desde 2017, el latte brulè forma parte de los PAT (Productos agroalimentarios tradicionales) de Emilia-Romaña.

Así que preparemos juntos el latte brulè con la receta de nuestra Cesarina Luisa de Pistoia.
«Este era el postre de las fiestas de mi infancia. El sabor y la textura son únicos y merece la pena hacerlo aunque el tiempo de preparación sea un poco largo».

Latte brulè
El irresistible postre de la Romaña a base de leche y huevos
Ingredientes
- 2 litros de leche entera de corta conservación
- 8 huevos (solo las yemas)
- 1 vaina de vainilla
- 150 g de azúcar
- 100 g de azúcar para caramelizar el molde
Procedimiento
- Cuece la leche con la vaina de vainilla hasta que se reduzca a la mitad. Cuela todo y deja enfriar. Después, añade las yemas ligeramente batidas con el azúcar.
- Derrite el azúcar en un molde de aluminio con agujero central y vierte en él la mezcla filtrada a través de un colador. (También puedes preparar el caramelo en un cazo añadiendo muy poca agua y unas gotas de limón).
- Hornea en horno con ventilador a 170°C-180°C durante 50 minutos al baño maría.
- Deja enfriar y luego desmolda el postre.