

Los Malfatti son un plato tradicional de la cocina italiana, originario del norte de Italia. Este plato se prepara principalmente con ricotta y espinacas (u otras verduras), a veces con huevos y harina. El nombre «malfatti», que significa «mal hechos», se refiere a la forma irregular de estos ñoquis rústicos. En sus orígenes era un plato humilde, preparado con ingredientes sencillos y locales, sobre todo en el campo. Hoy en día, los malfatti se han convertido en un plato apreciado en muchas regiones, generalmente servido con mantequilla fundida, salvia y parmesano, a veces acompañado de setas.
Nuestra Cesarina Tiziana de Rivanazzano Terme ha compartido con nosotros su receta.


Receta de Malfatti
Descubre cómo preparar estos ñoquis verdes, símbolo de la tradición culinaria italiana
Ingredientes
- 250 g de espinacas
- 250 g de acelgas
- 150 g de ricotta
- 50 g de pan rallado
- 50 g de harina blanca
- 200 g de queso grana
- 150 g de setas porcini secas
- 70 g de mantequilla
- 100 g de salsa de tomate
- 1 cebolla mediana
- aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta al gusto
- 3 hojas de laurel
Procedimiento
- Cuece las verduras en una olla con suficiente agua.
- Pica finamente la cebolla y sofríela con las hojas de laurel, luego añade las setas previamente remojadas en agua caliente y picadas de forma gruesa.
- Añade un poco del agua de las setas bien filtrada y, tras unos minutos, vierte la salsa de tomate. Deja cocinar unos 25–30 minutos más.
- Ajusta de sal y pimienta. Cuando las verduras estén cocidas, escúrrelas muy bien y pícalas finamente o tritúralas.
- Coloca las verduras en un bol grande, añade la ricotta, el grana, la sal, la pimienta, el pan rallado y la harina, y mezcla. La masa debe quedar bien compacta.
- Sobre una tabla forma un cilindro y córtalo en trozos de unos 5 cm.
- Enharina bien la superficie de trabajo y, con las manos, da forma a los malfatti, con el centro más abombado y los extremos más estrechos.
- Colócalos bien separados sobre una bandeja, enharinando generosamente.
- Cuécelos en abundante agua con sal y, en cuanto suban a la superficie, retíralos con una espumadera y colócalos en una fuente con mantequilla fundida y queso grana rallado.