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Pan Giald, pan amarillo de Brianza

El encanto rústico del Pan Giald

Crujiente por fuera, suave y húmedo por dentro, el «pan giald» (es decir, el «pan amarillo») conquista con su textura única y su sabor auténtico que transporta al pasado. Un alimento sencillo pero, como suele ocurrir en las recetas tradicionales, extraordinariamente rico en sabor y autenticidad, y extremadamente versátil: por la mañana se mojaba en la leche para el desayuno, mientras que por la noche enriquecía sopas y caldos.

El cultivo del maíz en la Brianza se difundió notablemente en el siglo XIX, convirtiendo la harina amarilla en un elemento imprescindible en las despensas de todas las familias. Se utilizaba tanto para la polenta, el plato símbolo de la cocina humilde, como para el pan, esencial en la dieta diaria. Por lo general se compraba una vez a la semana, pero también era habitual prepararlo en casa con pocos ingredientes sencillos: harina de maíz, harina de centeno, agua y sal. Así se elaboraban grandes hogazas que luego se cocían en hornos comunitarios. Sin embargo, antes de hornearlas había un paso fundamental: cada familia personalizaba sus hogazas marcándolas con un signo distintivo o añadiendo un pequeño detalle para poder reconocerlas una vez horneadas.

El pan giald también puede utilizarse para preparar finger food coloridos y apetitosos, realzando con delicadeza los sabores más intensos como los de los embutidos y los quesos curados.

Pan Giald, pan amarillo de Brianza

Pan Giald (pan amarillo)

Fragante y fragante, el pan de Brianza tiene el color del sol y ¡es delicioso!

DificultadFácil
Tiempo de preparación3h
Tiempo de cocción40m
CosteBajo

Ingredientes

  • Para dos panes Pan Giald:
  • 350 g de harina de trigo
  • 200 g de harina de maíz amarillo
  • 280 g de masa madre (o 25 g de levadura de cerveza fresca)
  • 170 ml de agua
  • 10 g de sal

Procedimiento

  • En un bol grande, unid y mezclad las dos harinas (de maíz y de trigo) formando un hueco en el centro en el que verteréis unos 100 ml de agua a temperatura ambiente y la masa madre.
  • Empezad a disolver la mezcla de masa madre y agua en el centro del hueco y, poco a poco, incorporad el resto de las harinas.
  • Cuando la masa resulte bastante homogénea, añadid los 70 ml de agua restantes, en los que previamente habréis disuelto los 10 g de sal fina.
  • Terminad de amasar sobre la superficie de trabajo hasta obtener una masa suave que se desprenda fácilmente de los dedos.
  • Dividid la masa en dos porciones y dad a cada una forma redonda.
  • Colocad las dos porciones de masa en una bandeja plana, apoyándolas sobre papel de horno.
  • Haced dos cortes ligeros en la superficie de ambas masas, cubridlas con un paño y dejadlas levar durante dos horas en un lugar protegido de corrientes de aire, preferiblemente húmedo y a una temperatura de unos 20 °C.
  • Transcurridas las dos horas, hornead el pan a 200 °C durante unos 40 minutos.
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