

Las panelle de garbanzos no son solo uno de los pilares del street food siciliano; son la expresión de una tradición que hunde sus raíces en la sencillez y en el placer de compartir. Hoy, en compañía de la Cesarina Lina de Mantua, descubrimos su versión personal de este plato tan especial.
Prepararlas no es únicamente un acto culinario, sino un verdadero «rito» que transforma la cocina en un lugar de celebración, donde se mete la mano en la masa junto a amigos y/o familiares. Reunirse alrededor de los fogones con las personas que queremos es un momento de encuentro y convivencia, precisamente lo que representa la cocina casera.
La preparación de las panelle requiere tiempo y atención: la crema debe removerse con cuidado durante la cocción hasta alcanzar la consistencia perfecta, una actividad que se convierte en la ocasión ideal para compartir momentos especiales con los seres queridos.
La compañera inseparable de las panelle es la Mafalda, un pan típico, fácilmente reconocible por su forma serpenteante y por la generosa lluvia de semillas de sésamo, llamadas «giuggiulena».
Ya sea como entrante o como plato principal de un almuerzo informal, las panelle de garbanzos pueden transformar una comida común en una experiencia sensorial que habla de historia, de Sicilia.

Panelle de garbanzos
Pequeñas delicias que desprenden todo el sabor de las legumbres, perfectas con la suave Mafalda espolvoreada con una lluvia de semillas de sésamo
Ingredientes
- 500 g de harina de garbanzos
- 1,4 l de agua
- 2 cucharaditas de sal
- 1 manojo de perejil fresco
- Aceite para freír, c.s.
Procedimiento
- Pon la harina de garbanzos y la sal en una olla, mezcla y añade el agua poco a poco sin dejar de remover, reservando 100 g.
- Una vez bien integrado, añade el resto del agua, lleva la olla al fuego y comienza a remover: deberán pasar al menos 30 minutos hasta que se convierta en una polenta espesa y compacta.
- Añade el perejil.
- Remueve durante un par de minutos más.
- Vierte toda la mezcla sobre una superficie hasta alcanzar un grosor de 5 mm.
- Deja enfriar.
- Recorta los bordes y forma rectángulos de 5 × 10 cm (saldrán aproximadamente 40).
- Calienta el aceite y empieza a freír: unos tres minutos serán suficientes. Dales la vuelta con frecuencia para crear la clásica capa, crujiente por fuera y tierna por dentro.
- Escurre sobre papel absorbente.
- En este punto, puedes decidir si comerlas solas o dentro de un panecillo.