

Un plato de sopa humeante es el mimo perfecto en los días fríos. Desde siempre, las sopas representan el símbolo del calor del hogar y de la sencillez. La unión de ingredientes cuidadosamente seleccionados, que se cocinan a fuego lento, da vida a un plato capaz de calentar el cuerpo y el corazón.
La textura aterciopelada, los aromas que se difunden en la cocina y el calor que se libera con la primera cucharada convierten la sopa en un verdadero abrazo durante los días de invierno.
Hoy, junto con la Cesarina Luigina de Sava, descubrimos precisamente una de esas preparaciones sencillas y nutritivas que logran transformar pocos ingredientes “humildes” en un plato rico en sabor: la sopa de garbanzos y col negra.
La sopa de garbanzos es un plato típico de Apulia que tradicionalmente se consumía el martes, un día que antiguamente se dedicaba a las legumbres. La col negra, en cambio, se utilizaba en otro tipo de sopa, a menudo preparada junto con otras verduras.
Luigina ha decidido unir estos dos ingredientes para crear un plato único y lleno de sabor.
El secreto de esta sopa está en la lentitud de su preparación y en el contraste de sabores. Los garbanzos, secos y puestos en remojo la noche anterior, se cocinan lentamente liberando ese almidón que hace el caldo aterciopelado; mientras que la col negra, ligeramente amarga, completa el plato aportándole un carácter rústico irresistible.

Sopa de garbanzos y col negra
Saborea el carácter rústico de Apulia en un plato caliente que reconforta el corazón y el paladar
Ingredientes
- 30-35 g de garbanzos secos (equivalentes a 100 g de garbanzos cocidos)
- 5 hojas de col negra
- 1 hoja de laurel
- Romero
- Apio
- Tomate
- Ajo
- Cebolla
- Pimienta
- Aceite de oliva virgen extra
- Pan duro
Procedimiento
- Poned los garbanzos en remojo desde la noche anterior.
- Cocinadlos lentamente con los aromáticos.
- Tomad una parte de los garbanzos y trituradlos con un poco de harina.
- Formad pequeñas bolitas, aplastadlas y freídlas en aceite.
- Tomad las hojas de col, hervidlas y luego rehogadlas con aceite y laurel.
- Añadidlas a la sopa de garbanzos.
- Servid el plato acompañado de picatostes de pan duro.